Veraneo en Puerto Hurraco

“España ya no es roja, España no es azul/

España ahora y siempre es negra como el betún”

(Def Con Dos)

Debía de hacer un calor de perros. El 26 de agosto de 1990, dos hermanos cogieron sendas escopetas, salieron a la plaza de la pedanía pacense de Puerto Hurraco y le empezaron a pegar tiros a todo lo que se movía, incluyendo niños y a una pareja de la Guardia Civil que se asomó a ver qué pasaba. Era la culminación de décadas de rencillas entre dos familias del pueblo, los Izquierdo y los Cabanillas; lo que empezó con un problema de lindes siguió con incendios provocados y acabó en una matanza: murieron nueve personas.

La ley de Sayre, que empezó como una broma académica, dice que cuanto menos hay en juego más se calienta la gente. Yo añadiría más: cuanto menos gente hay involucrada, más posibilidades hay de que todo acabe pirotécnicamente mal. Así es como las peleas en el Congreso de los Diputados, y aun en el Yuan Legislativo,  son juegos de niños si comparadas con las peloteras que se pueden montar en agrupaciones de distrito, departamentos de facultades o asociaciones de estudiantes. (Y de ésto último puedo hablar de primera mano.)

Es por eso que soy de la opinión de que la importancia de la ideología o incluso de la identidad partidaria en las identificaciones políticas es proporcional al tamaño de la circunscripción, llegando al caso de que cuando se supera una determinada línea de población, los partidos se diluyen en posiciones personales. Es decir, que cuánto más pequeño sea el pueblo, más posibilidades hay de que no haya PP o PSOE, sino de que sean “los del Paco” y “los del Melecio”.

La negativa de IU en Extremadura a apoyar la investidura de Guillermo Fernández-Vara solo puede entenderse en esa dinámica, máxime cuando todas las fuentes confirman que son las agrupaciones más pequeñas las que se cierran más en banda a dejar gobernar al PSOE. Ser de Izquierda Unida en Hervás o en Benquerencia de la Serena durante la última treintena de años debe haber sido muy solitario y muy triste, especialmente si recordamos que éste hermoso país nuestro las “convicciones inamovibles” suelen ser consideradas por la inmensa mayoría como “ganas de tocar los cojones”. Y no me cabe ninguna duda de que gran parte de aquellos que realmente querían hacer algo por su pueblo han acabado sucumbiendo a los cantos de sirena de los que sí podían hacer algo, de los que cataban concejalías, de los que traían los cheques, dejando en las agrupaciones únicamente a aquellos que no querían nada que ver con el PSOE así les matasen.

Y tras treinta años de gobernar en solitario, de no necesitar a nadie y de – tampoco me cabe la menor duda – mirar por encima del hombro, si no peor, a los primos rojo oscuro, que el PSOE venga ahora pidiendo ayuda a los que se han pasado media vida pasando calor en la agrupación con media docena de otros últimos de Filipinas…

“Mis cojones”, “Que les den”, “Me las van a pagar toas juntas” y otras variantes de similar calidad. Ustedes se lo pueden imaginar.

Así que da igual la ideología, da igual la izquierda, da igual que el PP no tenga ni puñetera idea de qué va a hacer con Extremadura. Cayo Lara, y el resto del Federal, y el PSOE, pueden ir, suplicar, ponerse de rodillas, prometer mamadas, lo que sea, pero de ahí no les va a mover nadie, porque lo que no terminan de pillar es que, especialmente en las zonas más periféricas y más pobres de nuestro país, España ya no es roja, España no es azul, España ahora y siempre es negra como el betún.

Seguiremos informando.

4 comments for “Veraneo en Puerto Hurraco

  1. Perro Flaco
    22/06/2011 at 22:56

    ¡Bravo, Cardinal! ¡Qué bien contado!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *